Ayer estuve en Misa en la Iglesia del Barrio Usaquén a las 6 PM. Es un sector en donde hay mucha vida social (restaurantes, bares, etc) y viven personas de un alto nivel económico. El atrio de la Iglesia da hacia un parque que sirve de referencia para actividades culturales, algunas de ellas abiertamente en contra de nuestra fe, como un "concierto" de rock de ayer, que comenzó a las 6 PM y se acabó cuando terminó la Eucaristía.
A pesar de que la Iglesia tenía un buen sistema de sonido, era inevitable escuchar las guitarras y la batería del "concierto". El Presbítero se esforzaba por hacer la predicación viva e inclusive nos invitó a un momento de oración muy especial. Sin embargo, también era un hecho que a unos metros había personas para las cuales el Sacrificio mas hermoso que pueda existir en la tierra y en el Cielo, les era indiferente.
Yo pensaba: qué se puede hacer ahí? el Sacerdote intenta e intenta y al ver la concurrencia y la forma en que la gente participa, es claro que él está haciendo su tarea. Tal vez los que necesitamos hacer mas de lo que hacemos, somos los laicos a los cuales nos queda mas fácil llegar a espacios en común con el cantante de rock o con el compañero de oficina que se queja de una vida adolorida a la cual no le encuentra mayor sentido.
Sin duda, pensaba yo, la Iglesia no es el Cura, el obispo o el Papa. Y situaciones como ésta, me invitan a querer parecerme mas a Cristo a ver si logro convencer a alguno de que vale la pena Seguirlo porque al final (y de pronto ya en este momento), no quedará nada de ese concierto, y sin embargo, La Eucaristía sigue ahí dándose por nosotros, hasta el final de los días.
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