DIEZ CLAVES PARA LOGRAR LA PAZ
1.- No hables mal, no murmures, no mientas ni levantes falso testimonio
contra nadie o ninguna institución pública o privada sin un motivo muy
justificado. Hablar mal para desahogarse es como escupir al cielo, antes o
después nos caerá la saliva en la cara. Pero hay que hacer algo más:
2.- Hay que hablar bien de todo el mundo. Es lo que de verdad importa. ¡Esto
sí que es difícil! Pero posible. Sin mentir, sin dar coba se nota
enseguida- y de todo corazón, como lo hace mucha gente y sobre todo las
madres con sus hijos. Todo el mundo tiene algo bueno. Admitámoslo con
naturalidad y comprobaremos como cambia el ambiente que nos rodea. Las
personas tenemos ansias de ser queridos y respetados. Cuando no podamos
hacerlo callémonos.
Otra cosa es el callar cuando tenemos la obligación de hablar: podríamos
hacernos cómplices
3.- Digamos ¡NO! a cualquier proyecto de violencia, venganza u odio. Callar
es consentir
4.- La paz va estrechamente unida y conlleva la justicia y la libertad. La
caridad empieza por dar primero lo que es de justicia.
5.- La paz, está demostrado por la historia y la experiencia, que es
imposible a los hombres conseguirla por sí solos.
Es uno más de los muchos misterios que sobrepasan nuestra capacidad mental.
La poca paz que podemos encontrar en este mundo será el resultado de cumplir
los Diez Mandamientos y, sobre todo, el primero y más importante: Amarás a
Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, por amor a Dios.
6.- La paz, como la fe, nos la da Dios cuando se la pedimos con humildad. La
oración es omnipotente.
7.- La conquista de la paz a todos los niveles está unida a la conversión
del corazón y a un auténtico cambio de vida" (Juan Pablo II, 1-IV-03).
8.- La paz no se puede establecer ni asegurar sino se guarda íntegramente el
orden establecido por Dios. La Paz ha de estar fundada sobre la verdad,
construida con las normas de la justicia, vivificada e integrada por la
caridad y realizada, en fin, con la libertad (Pacem in terris)
9.- La paz es un don de Dios que encuentra su plenitud en Jesús. Jesús nos
enseñó el camino de la paz tomando la Cruz. No hay paz cuando los hombres se
apartan de Dios (Pacem in terris)
10.- Sacar a Dios de nuestras vidas es dejar hueco para que entre el odio.
³El Señor bendice a su pueblo con la paz. Sin Dios no hay paz. En
definitiva, no se puede dar más paz que la cultivada en corazones donde se
ha desterrado el odio y el rencor.
Mérida (España) 4 de agosto de 2009
Alejo Fernández Pérez
Alejo1926@gmail.com.