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Adoradores en Espíritu y en Verdad

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Adoradores en Espíritu y en Verdad

Un espacio para compartir nuestras experiencias como adoradores Eucarísticos, o todo lo que queramos decirle a Jesús Sacramentado... Los invito a que exprecemos nuestra adoración a Jesus Eucaristía, centro de nuestra Fe y Vida de la Iglesia

Miembros: 25
Última actividad: 2 Feb

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GABRIEL HERNAN MESA Comentario por GABRIEL HERNAN MESA el febrero 2, 2010 a las 1:50am
Jesús halla sus delicias en estar con nosotros.
Ved aquí a nuestros amantísimo Jesús, que , no contento con haber muerto por nuestros amor, ha querido, aun despues de su muerte, quedar con nosotros en el Santísimo Sacramento, declarando que entre los hombres halla El todas sus delicias.
Oh Dios mío y Señor mio! Aqui estoy delante de este altar, en el cual permaneceis Vos noche y día por mi amor.
Vos sois la fuente de todos los bienes, el médico de todos los males y el tesoro de todos los pobres

Magaly Comentario por Magaly el noviembre 25, 2009 a las 8:21pm
Oh! Padre! te amamos, te adoramos, ensalzamos Tu Nombre, pues todo fue hecho por Tí y para Tí... Ven pronto a reinar en el mundo!
Por Jesucristo Nuestro Señor...Amén
GUADALUPE VELEZ LOPEZ Comentario por GUADALUPE VELEZ LOPEZ el noviembre 22, 2009 a las 3:01am



GRACIAS POR ACEPTARME EN ESTA PAGINA.
ADORAR A JESUS ES ESTAR EN GRACIA CON JESUS POR MEDIO DE LA
EUCARISTIA, VISITAR ENFERMOS, HACER BUENAS OBRAS... PARA LLEGAR A MI SEÑOR JESUS TUVE QUE TIRAR EL BAUL DE LOS MALOS RECUERDOS QUE ESTABA LLENO DE ODIO ,RESENTIMIENTO, ORGULLO , MATERIALISMO Y SOBERVIA.
POR LA GRACIA DE DIOS CUMPLI UN AÑO DE SER SU ADORADORA NOCTURNA,EN SERVICIO A JESUS SACRAMENTADO, DESDE EL MOMENTO QUE EL ME TRANSFORMO EN UN VASO NUEVO, PROMETI NUNCA MAS ALEJARME DE EL, EL HA SIDO MI UNICO CAMINO, MI LUZ Y MI VERDAD, EL HA SIDO MI UNICO FIEL AMIGO, QUE JESUS SACRAMENTADO LOS BENDIGA A TODOS, DIOS ME HA DADO MUCHO AMOR Y HOY LO COMPARTO CON MIS AMIGOS EN LA FE. COMO ME HUBIERA GUSTADO COMPARTIR CON MI MAMITA ESTE CAMBIO, PERO YA NO VIVE, SI USTEDES AUN TIENEN A SU MAMITA ABRASENLA Y DIGANLE CUANTO LA AMAN, LA FALTA QUE AUN LES HACE, GRACIAS A MI JESUS HOY PUEDO DECIRLE A MI PAPITO QUE AUN VIVE Y A MIS HIJOS CUANTO LOS AMO, QUE JESUS SACRAMENTADO BENDIGA SUS HOGARES.
Jorge Gorrassi Comentario por Jorge Gorrassi el noviembre 21, 2009 a las 2:20am
Hola mi nombre es Jorge. Estoy encantado de formar parte de este grupo.
Es muy fuerte la adoracion Eucaristica por esa razon me atrajo este grupo.
Pero me gustaria comentarles una experienca que estoy viviendo ultimamente al respecto de eso. y me gustaria escuchar los comentarios de ustedes, por que en parte no deja de ser nuevo para mi. "Tengo la gracia de ser Ministro de la Comunion en mi parroquia, y aunque siempre me gusto y me senti atraido por la adoracion eucaristica, ahora siento algo diferente. Cada ves que tengo que asercarme al Altar para sumarme a los ministros para dar la comunion, mientras me voy asercando al altar, y hasta que no Comulgo el ultimo y el santisimo no esta nuevamente en la reserva, en el Sagrario, siento un fuego enorme que me quema el pecho, es muy agradable, pero muy fuerte tambien. Es como un calor desde el Alma. no se, es raro. pero muy fuerte para mi, siento realmente que Jesus esta en mis Manos, y en cada uno que se aproxima a la Comunion. es como un ardor desde el espiritu.
Muchas gracias por dejarme compartir esto con ustedes. Dios los acompañe.
María Cristina Correa Comentario por María Cristina Correa el noviembre 12, 2009 a las 9:55pm
ESTACION EUCARISTICA

- Adoro Jesús mío la llaga de tu mano derecha Y bendigo la hora en que a orilla del lago Tiberiades nos prometiste la Sagrada Eucaristía.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
¡ Bendita sea la hora en que Nuestro Señor Jesucristo instituyó la Sagrada Eucaristía! -¡ Bendita sea!
- Adoro Jesús mío, la llaga de tu mano izquierda y bendigo la hora en que instituiste la Sagrada Eucaristía.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
¡ Bendita sea la hora en que Nuestro Señor Jesucristo instituyó la Sagrada Eucaristía! -¡ Bendita sea!
- Adoro Jesús mío la llaga de tu costado y bendigo la hora en que tu Apóstol Pedro celebró la segunda Misa de tu Iglesia.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
¡ Bendita sea la hora en que Nuestro Señor Jesucristo instituyó la Sagrada Eucaristía! -¡ Bendita sea!
- Adoro Jesús Mío, la llaga de tu pie derecho y bendigo el momento en que nuestros Sacerdotes, transubstancian el Pan y el Vino en tu Cuerpo y en tu Sangre.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
¡ Bendita sea la hora en que Nuestro Señor Jesucristo instituyó la Sagrada Eucaristía! -¡ Bendita sea!
- Adoro Jesús mío, la llaga de tu pie izquierdo y bendigo el momento en que levantando el Sacerdote en su mano la Forma Consagrada, nos nvita a recibirte.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
i Bendita sea la hora en que Nuestro Señor Jesucristo instituyó la agrada Eucaristía! -i Bendita sea!
- Adoro Jesús mío, tu Cuerpo entero clavado en la Cruz y bendigo el momento en que fue consagrado S.S. el Papa Benedicto XVI, ofreciéndole este Padre Nuestro, Ave María y Gloria por su intención.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
¡ Oh Sagrado Banquete en que se recibe a Cristo, se hace memoria de su Pasión, el espíritu se llena de Gracia y se nos da una prenda de la futura Gloria!
OFRECIMIENTO
Soberano Señor Sacramentado, segura prenda de la eterna Gloria;
Esta estación recibe con agrado por ser de tu pasión tierna memoria.
Haz que destruido el reino del pecado tu Iglesia Santa cante la victoria
asistiéndola siempre con tus dones, en sus necesidades y aflicciones.
Amén.

María Cristina Correa Comentario por María Cristina Correa el noviembre 1, 2009 a las 6:44pm
Quédate, Señor, conmigo, porque te necesito ver presente para no olvidarte, pues ya sabes con cuenta frecuencia te abandono.
Quédate, Señor, conmigo, porque soy muy débil y necesito de tus alientos y de tu fortaleza para no caer tantas veces.
Quédate, Señor, conmigo, porque Tú eres mi vida y sin Ti con frecuencia decaigo en el fervor.
Quédate, Señor, conmigo, porque Tú eres mi luz y sin Ti estoy en tinieblas.
Quédate, Señor, conmigo, para que oiga tu voz y la siga.
Quédate, Señor, conmigo, para demostrarme todas tus voluntades.
Quédate, Señor, conmigo, porque deseo amarte mucho y vivir siempre en tu compañía.
Quédate, Señor, conmigo, porque todo mi ser te está consagrado y Tú me perteneces.
Quédate, Señor, conmigo, y haz de mi corazón una celda de amor de la cual nunca te alejes.
Quédate, Señor, conmigo, si quieres que te sea fiel.
Quédate, Señor, conmigo, porque aunque mi alma es muy pobre, deseo que sea para Ti un lugar de consuelo, un huerto cerrado, un nido de amor.
Quédate, Señor, conmigo, y haz que tu amor me inflame tanto que me consuman sus amorosas llamas.
Quédate, Señor, conmigo, porque se hace tarde y declinan las sombras, es decir, se pasa la vida, se acerca la cuenta, la eternidad, y es preciso que redoble mis días, mis esfuerzos, que no me detenga en el camino y por eso te necesito. Se hace tarde y se viene la noche, me amenazan las tinieblas, las obscuridades, las tentaciones, las sequedades, penas, cruces, etc., y Tú me eres preciso, Jesús mío, para alentarme en esta noche de destierro, ¡Cuánta necesidad tengo de Ti!
Quédate, Señor, conmigo, porque en esta noche de la vida y de los peligros, deseo ver tu claridad, muéstrateme y haz que te conozca como tus discípulos en el partir del pan, es decir, que la unión Eucarística sea la luz que aclare mis tinieblas, la fuerza que me sostenga y la única dicha que embriague mi corazón.
Quédate, Señor, conmigo, porque cuando llegue la muerte, quiero estar junto a Ti y si no realmente por medio de la Sagrada Comunión al menos quiero tener mi alma unida a Ti por la gracia y por un abrasado amor.
Quédate, Señor, conmigo, no te pido sentir tu adorable presencia y tus regalos divinos que no los merezco, pero tu residencia en mi por la gracia ¡oh, sí que te la pido!
Quédate, Señor, conmigo, pues a Ti sólo te busco, tu amor, tu intimidad, tu Corazón, tu espíritu y tu gracia. Te busco por Ti mismo porque te amo; y no te pido más recompensa que amarte con solidez, prácticamente, amarte únicamente, amarte cuanto puedo, amarte con todo mi corazón en la tierra para seguir amándote con perfección por toda la eternidad.

ORACIÓN
¡Oh Cristo Jesús! os reconozco por Rey universal. Todo lo que ha sido hecho, ha sido criado por Vos. Ejerced sobre mí todos vuestros derechos.
Renuevo mis promesas del bautismo renunciando a Satanás, sus pompas y obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y muy en particular me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia.
¡Divino Corazón de Jesús! os ofrezco mis pobres acciones para obtener que todos los corazones reconozcan vuestra Sagrada Realeza y que, así, el reinado de vuestra paz se restablezca en el universo entero. Así sea.
Nelson Medina Comentario por Nelson Medina el octubre 20, 2009 a las 3:35pm
Alicia: en efecto, creo que se trata del reflejo de luz blanca sobre el metal, que produce un efecto de refracción y por tanto de descomposición en varias frecuencias, en este caso, la luz azul bellísima que notaste.
Alicia Comentario por Alicia el octubre 18, 2009 a las 9:57pm

Queridos hermanos; esta fotografía es de la Custodia que se expone en mi parroquia los días que yo hago la adoración. La tomé unas semanas atrás para ponerla como fondo de pantalla del mismo. Tomé 2 o 3 fotografías y puse una como fondo, las veos siempre que veo las fotos de mi celular, y hasta las bajé a la computadora, pero nunca noté la hermosa luz azul que parece que irradiara la pequeña cruz sobre la custodia hasta hoy. Seguramente es sólo la luz reflejada en el metal porque el la fotografía que tomé desde más lejos no se ve, pero me pareció muy bella y la quise compartir con ustedes. Bendiciones
María Cristina Correa Comentario por María Cristina Correa el octubre 8, 2009 a las 4:06pm

Creo, oh Jesús, con mi más viva fe, que estás realmente presente, aquí, delante mío, bajo las especies Eucarísticas; Tú, el Verbo eterno del Padre, engendrado desde todos los siglos y encarnado luego en las entrañas de la Virgen Madre, Jesucristo Redentor y Rey. Creo, realmente, que estás presente en la verdad inefable de Tu Divinidad y de Tu Humanidad.
Jesús, eres el mismo de Belén, el divino Niño que aceptara por mí, el aniquilamiento, la pobreza y la persecución. Eres el Jesús de Nazaret, que por mi amor abrazó el ocultamiento, las fatigas y la obediencia. Eres el Divino Maestro, aquel que vino para enseñarme las dulces verdades de la fe, a traer el gran mandamiento del amor: Tu mandamiento. Eres el Salvador Misericordioso, el que te inclinas sobre todas mis miserias con infinita comprensión y conmovedora bondad, pronto siempre a perdonar, a curar, a renovar. Eres la Víctima Santa, inmolada para gloria del Padre y bien de todas las almas. Eres el Jesús que por mí sudó sangre en el Huerto de Getsemaní; quien por mí sufrió la condenación de tribunales humanos, la dolorosísima flagelación, la cruel y humillante coronación de espinas, el martirio cruel de la crucifixión. Eres quien quiso agonizar y morir por mí. Tú eres Jesús Resucitado, el vencedor de la muerte, del pecado y del infierno. Quien está deseoso de comunicarme los tesoros de la vida divina que posees en toda su plenitud.
Jesús mío, Te encuentras aquí, presente en la Hostia Consagrada, Santa, con un Corazón desbordante de ternura, un Corazón que ama infinitamente. En Tu Corazón, Jesús, encuentro el Amor Infinito, la Caridad divina: Dios, principio de vida, existente y vivificante. ¡Qué dulce me es, Dios mío, Trinidad Santísima, adorarte en este Sagrario en el que ahora estás!
Por ello me uno a los Angeles y Santos quienes, invisibles pero presentes y vigilantes junto a Tu Sagrario, Te adoran incesantemente. Me uno, sobre todo, a Tu Santísima Madre y a los sentimientos de profunda adoración y de intenso amor que brotaron de Su alma desde el primer instante de Tu Encarnación y cuando te llevaba en Su seno inmaculado.
Y mientras Te adoro en este Sagrario, lo hago en todos los del mundo y, especialmente, en aquellos en los cuales estás más abandonado y olvidado. Te adoro en cada Hostia Consagrada que existe entre el Cielo y la tierra.
Te adoro, Dios Padre, porque por medio de Cristo has descendido hasta mi humanidad y porque, por Su Corazón adorable, Te has unido tan estrechamente al hombre, a mí, pobre criatura ingrata. Te adoro en este templo, santificado por la presencia siempre actual de Tu Ser divino; me postro hasta la nada, en adoración delante de Tu Majestad Soberana pero, al mismo tiempo, el amor me eleva hasta Ti.
Te adoro, Dios Padre, y te amo; el amor y la adoración están totalmente confundidos y mezclados en mi alma, tanto que no sabría decir si más adoro que amo o si más amo que adoro... Te adoro porque encuentro en Ti todo poder y toda santidad, justicia y sabiduría; porque Tú eres mi Creador y mi Dios. Te amo porque encuentro en Ti toda belleza, toda bondad, toda ternura y toda misericordia. Te amo porque me has hecho el regalo de un tesoro invalorable.
Jesús es mi tesoro, es mío y a cada instante puedo sacar de El gracias a manos llenas, pues lo encuentro siempre abundante. De El tomo cuanto necesito para pagar mis deudas, para remediar mis necesidades, encontrar delicia, ganarme una corona. ¡Qué don inefable es este Jesús con Su Corazón desbordante de ternuras! Un tesoro que jamás se agota: mientras más saco, él más aumenta.
Oh, Dios Padre, tanto has amado a tus criaturas que les diste a Tu único Hijo y, para que la Majestad de Tu Verbo no nos infundiese temor y nuestras almas se pudieran dirigir a El con confianza, lo revestiste de una carne semejante a la nuestra. Lo has embellecido con las gracias más atrayentes y, sobre todo, le has dado un Corazón infinitamente perfecto; tanto que debía ser la morada de Tus delicias, porque Tu divina plenitud vive en El y la más humilde de las criaturas tiene allí su lugar de privilegio.
Ese adorado Corazón, inmenso como Tú, Dios mío, porque te contiene, es también mi morada, pues me ama. En El me encuentro con Tu divinidad y, al verme en este Sagrado asilo, Tu justa ira se aplaca y Tu justicia se desarma.
Te adoro, Dios Padre, por Jesús y en Jesús. Adoro a Jesús, Tu Hijo, quien por Su Humanidad es mi hermano y por Su Divinidad es mi Dios. Te amo por Jesús y con Jesús. Te amo por el Corazón de Jesús, que el amor hizo mío. Te amo en Jesús. Por El Te llega mi amor, por El puedo alcanzarte y abrazarte.
R/: Dios mío, reconozco que Tú eres la Bondad Infinita y creo en Tu amor por mí.

En el misterio sublime de la Unidad de Tu Naturaleza y de la Trinidad de Tus Personas, R/.
En la armonía de Tus perfecciones innumerables, R/.
En la riqueza inagotable con que haces los seres de la nada, R/.
En la pacífica posesión de Tu eterna Bienaventuranza, R/.
En la sabiduría infinita con que gobiernas todas las cosas, R/.
En la bondad inefable con que elevas al hombre a la dignidad de hijo Tuyo, R/.
En la Misericordia infinita con que toleras y conservas al pecador, R/.
En el misterioso decreto que estableció la Redención, R/.
En el infinito abajamiento de Tu Encarnación, R/.
En las humillaciones, en los ocultamientos, en los trabajos de Tu vida terrena, R/.
En los oprobios de Tu Pasión y muerte, R/.
En la gloria de Tu Resurrección, de Tu Ascensión y de Tu triunfo en los Cielos, R/.
En Tu divino Corazón, abierto por la lanza en el Calvario, R/.
En Tu divino Corazón revelado a Tus Santos en el transcurso de los siglos, R/.
En Tu divino Corazón que late de amor por nosotros en Tu pecho adorable y presente en nuestros Sagrarios, R/.
En Tu divino Corazón, desbordante de misericordia para los pobres pecadores, especialmente en el Sacramento de la Penitencia, R/.
En Tu Sacerdocio, que a través de los siglos continúa Tu obra de Misericordia y de salvación, R/.
En Tu Vicario, que te representa visiblemente en la tierra, R/.
En la Iglesia, que conserva y dispensa a las almas los tesoros de Tu divina gracia, R/.
En su magisterio infalible, en su sabio gobierno, en su inefable poder de santificación, R/.
En María Santísima, Tu Madre, enriquecida con tantos privilegios y constituida también Madre, Corredentora y Abogada nuestra, R/.
En la exhuberante fecundidad con que produces Santos, R/.
En la conmovedora generosidad con que dispensas tus dones, R/.
En el misterioso trabajo de la gracia en la intimidad de las almas, R/.
En el don purificador de tu Cruz, R/.
En la maravillosa providencia con que sigues a cada criatura en el curso de su vida, R/.
En Tu gloria infinita, que comunicas a Tus elegidos haciéndolos eternamente felices en el Cielo, R/.
María Cristina Correa Comentario por María Cristina Correa el octubre 6, 2009 a las 11:30pm
DAME FE, SEÑOR
Y que no me desangre
por las cosas estériles e inútiles que no merecen la pena

DAME FE, SEÑOR
Y que sienta el brotar de una nueva vida cuando te palpo por la oración y la Eucaristía

DAME FE, SEÑOR
Y elévame cuando, postrado en mil problemas, tengo la sensación de que se impondrán a mis posibilidades de hacerles frente

DAME FE, SEÑOR
Y que me levante para siempre escucharte y que me levante para nunca perderte

DAME FE, SEÑOR
Para que, siendo débil como soy,
pueda ser enérgico como Tú quieres que yo lo sea

DAME FE, SEÑOR
Y cura y venda mis heridas
por las que, en hemorragia continua, siento que se malogra o se pierde mi vida

DAME FE, SEÑOR
Y, cuando pases a mi lado en situaciones distintas yo sepa reconocerte y, con mi mano,
tocar y aprovechar la salud que irradia tu manto

DAME FE, SEÑOR
Porque la fe, es ver lleno el vacío
Porque la fe, es confiar en lo prometido
Porque la fe, es levantarse aún a riesgo de volver a caer
Porque la fe, es poner a Dios en el lugar que le corresponde
Porque la fe, es atisbar luz donde algunos se empeñan en clavar sombras

DAME FE, SEÑOR
Y, cuando algunos me den por muerto o vencido grítame a lo más hondo de mi conciencia: ¡A ti te lo digo! ¡Levántate!
Para que, de esa manera, vean que
tu presencia invisible es más poderosa que los eternamente visibles
tu voz es autoridad y sana calmando las heridas
tu paso no deja indiferente al que te mira con amor y te acaricia con fe.

¡Gracias por la fe. amigo y Señor de la vida!

 

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